Normalmente estoy lejos del mundo;
algunas personas me permiten acercarme a él.
viernes, 15 de noviembre de 2019
martes, 29 de octubre de 2019
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La ciencia no es para mí
Hace unos días asistí a otro congreso, esta vez de un proyecto que lleva ya varios años en construcción y que está avanzando con bastante lentitud. Allí, tras varias charlas en las que se explicaban los distintos trabajos de investigación que se están llevando a cabo, llegó el inevitable bombazo: la financiación necesaria para lograr la configuración original es mucho mayor de la que se calculó inicialmente, y de momento no hay modo de conseguirla, por lo que se ha planteado alcanzar solamente alrededor de un tercio. Esto significa obtener resultados mucho más pobres y menos competitivos en bastantes proyectos de investigación.
La cara de la gente cambió radicalmente tras oír esto. Se ha seguido hablando de ello durante días, y aún hoy sigo escuchando lamentaciones al respecto. Sin embargo, a mí me importa bastante poco. Ya llevo más de tres años recibiendo de vez en cuando información sobre el eterno retraso y los diversos problemas económicos y políticos que existen, no solo con esto en particular, sino en ciencia en general. Ya estoy acostumbrada, y ya hace tiempo que no veo la ciencia con los mismos ojos. Parece que el resto aún mantiene una esperanza, una ilusión, que yo no he sido capaz de conservar. Por eso, creo que esto no es lo mío. Simplemente me quedo porque estoy cómoda con la flexibilidad que tengo, porque estoy muy a gusto con mi grupo y porque me da pena y rabia dejar mi trabajo a medias, pero probablemente estaría más contenta haciendo algo distinto si los dos primeros elementos siguieran ahí.
La cara de la gente cambió radicalmente tras oír esto. Se ha seguido hablando de ello durante días, y aún hoy sigo escuchando lamentaciones al respecto. Sin embargo, a mí me importa bastante poco. Ya llevo más de tres años recibiendo de vez en cuando información sobre el eterno retraso y los diversos problemas económicos y políticos que existen, no solo con esto en particular, sino en ciencia en general. Ya estoy acostumbrada, y ya hace tiempo que no veo la ciencia con los mismos ojos. Parece que el resto aún mantiene una esperanza, una ilusión, que yo no he sido capaz de conservar. Por eso, creo que esto no es lo mío. Simplemente me quedo porque estoy cómoda con la flexibilidad que tengo, porque estoy muy a gusto con mi grupo y porque me da pena y rabia dejar mi trabajo a medias, pero probablemente estaría más contenta haciendo algo distinto si los dos primeros elementos siguieran ahí.
lunes, 30 de septiembre de 2019
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Arma política
Hace poco he asistido a un congreso y no fui consciente de
una situación bastante peculiar hasta que no me la mencionaron. En
total éramos unas cuarenta personas. Solo siete mujeres, y cuatro de
nuestro grupo. Supongo que el hecho de ver más mujeres durante esos días por el lugar, como la directora, las recepcionistas o las
limpiadoras, unido a mi no muy fuerte percepción del género habitualmente, hizo que no me diese cuenta de esto. Sin embargo, tras reflexionarlo, no puedo sino dar la razón a los
datos: hay demasiadas pocas mujeres en ciencias puras. Y no solo eso,
sino que además uno de los organizadores nos ha pedido salir en
fotos para demostrar que “en este congreso hay muchas mujeres”. Lo cierto es que me sentí un poco utilizada en ese sentido, aunque por otro lado me alegro de que nuestro grupo sea bastante equitativo. De todos modos, sigo creyendo que sería mucho mejor dejar de tener un concepto distinto de las personas según las leamos como hombres o mujeres, pero sé que es algo muy idealista.
viernes, 19 de julio de 2019
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Conformarse
A veces me encantaría estar completamente sola en el mundo. Como si yo viviera en Marte mientras el resto se queda aquí en la Tierra. Así, podría llegar a sentirme completamente libre. Aunque también me gustaría tener la habilidad de volver instantáneamente cuando quisiese para hacer alguna visita...
Oigo
golpes. Más bien parecen disparos. Me levanto de la cama y me acerco a la
ventana. No veo nada. Sin embargo, oigo un disparo más. Esta vez más cerca. Miro hacia abajo. Estoy sangrando. No sé qué hacer. Vuelvo a la cama e intento alcanzar el móvil. Cuando lo cojo, escucho una voz lejana.
—¿Estás bien?, ¿me oyes?
Despierto. Andrea está zarandeándome. Abro los ojos. Al percatarse, me da un beso.
—Menos mal, menos mal.
—¿Qué pasa?
—Estabas gritando y diciendo cosas raras...
—Ya sabes que a veces hablo por las noches.
—Ya, pero esto era distinto.
Me levanto y me dirijo a la ventana mientras le cuento el sueño. Andrea me sigue y me abraza fuerte. Quizá ligeramente más de lo necesario. Pero no me importa.
—¿Estás bien?, ¿me oyes?
Despierto. Andrea está zarandeándome. Abro los ojos. Al percatarse, me da un beso.
—Menos mal, menos mal.
—¿Qué pasa?
—Estabas gritando y diciendo cosas raras...
—Ya sabes que a veces hablo por las noches.
—Ya, pero esto era distinto.
Me levanto y me dirijo a la ventana mientras le cuento el sueño. Andrea me sigue y me abraza fuerte. Quizá ligeramente más de lo necesario. Pero no me importa.
Puede que sea mejor conformarse con la realidad por el momento.
miércoles, 26 de junio de 2019
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Real.
Hoy
he visto un chico totalmente ciego de un ojo que se acercaba muchísimo
el móvil al otro para poder leer lo que ponía en la pantalla. Su madre lo acompañaba; en cierto
momento, se ha puesto la mano en la frente y se ha recostado sobre el
hombro de él. Qué entrañable, y qué duro tiene que ser llevar tal
responsabilidad a cuestas.
Esta situación me ha hecho recordar algo que pensé no hace mucho: a
veces los sentidos nos engañan, por ejemplo, cuando escuchamos palabras que no se están pronunciando, o cuando obviamos algo en una imagen. O quizá no sea exactamente así. Quizá
no hay una realidad única, sino que cada persona se construye la suya,
sin haber nada que lo englobe todo, una realidad más real. Ni siquiera la física es capaz de aportarnos datos fijos todo el tiempo, ya que el movimiento afecta a las mediciones. Solo nos queda confiar en la realidad que construimos, pidiendo ayuda cuando sea necesario.
miércoles, 15 de mayo de 2019
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Shibari
Te miro; sé que no te encuentras bien. Me gustaría darte un abrazo; intento tocarte, aunque tengo las manos atadas a la espalda. Pruebo a girarme para tenerte atrás, pero cada vez que me empiezo a mover, me correspondes quedándote en frente de mí. Me resigno, y las ataduras desaparecen; dejo caer los brazos a los lados, permaneciendo en el sitio. Porque, mentalmente, se han quedado para siempre.
martes, 7 de mayo de 2019
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Anhedonia
—¿Quién tiene hijos aquí?
—Antoine.
Sales a la puerta y la ves. Y en ese momento sueltas una pequeña risita y se te queda una sonrisa tonta. Te acercas un poco más; ya no te veo. Poco después vuelves con la misma risa y la misma expresión. Qué tierno todo, me da por pensar, mientras suenan Wait for me, A gentlemen's coup y This is letting go. Y yo también sonrío.
Dices que los niños de 3 años son mejores que los de 8. No estoy de acuerdo conceptualmente, pero me parece bien que te alegres por lo que acabas de ver, así que no voy a llevar la discusión más allá. Tampoco es que sea la primera cosa en la que no coincidimos.
—Antoine.
Sales a la puerta y la ves. Y en ese momento sueltas una pequeña risita y se te queda una sonrisa tonta. Te acercas un poco más; ya no te veo. Poco después vuelves con la misma risa y la misma expresión. Qué tierno todo, me da por pensar, mientras suenan Wait for me, A gentlemen's coup y This is letting go. Y yo también sonrío.
Dices que los niños de 3 años son mejores que los de 8. No estoy de acuerdo conceptualmente, pero me parece bien que te alegres por lo que acabas de ver, así que no voy a llevar la discusión más allá. Tampoco es que sea la primera cosa en la que no coincidimos.
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