miércoles, 29 de agosto de 2018
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Blue eyes.
Hoy, desvariando, me he acordado de ti. Creo que eres la primera persona de mi entorno a la que llegué a admirar, de la que llegué a pensar que había conocido a alguien más listo que yo (cuando todavía vivía en mi nube de diosa; luego me di cuenta de que soy un meco). Siempre ibais los cuatro juntos y nunca supe acercarme... de todas formas, si hubiera querido que nuestra posible amistad prosperase, habría necesitado cambiarte. Como siempre.
lunes, 27 de agosto de 2018
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Como todos los demás
Y pensar que hacía años que no escuchaba esto y justo ahora se me ha venido a la mente por una cosa que he leído, ponerla y darme cuenta de que aún me sé bastantes trozos de memoria... Y recordar cómo la conocí y todo lo que vino después...
viernes, 3 de agosto de 2018
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Inevitable tal vez
Íbamos los tres. Ellos iban atrás, ambos. Los vi dándose un beso por el espejo retrovisor entre susurros y risitas. Volví rápidamente a fijar la vista en la carretera, mientras sonaba en la radio Pablo Alborán y cantaba al unísono:
"no vaya a ser que te quiera
y te vuelvas a ir".
Y qué razón.
A la vuelta iba a volver a necesitar otra buena ración de música.
"no vaya a ser que te quiera
y te vuelvas a ir".
Y qué razón.
A la vuelta iba a volver a necesitar otra buena ración de música.
lunes, 30 de julio de 2018
viernes, 1 de junio de 2018
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Cuatro angelitos
Para los que me conocéis más, esto puede sonar un poco absurdo o tal vez hasta ridículo, pero... hoy voy a contaros una historia.
Cuando era pequeña, tú me enseñaste a rezar. En realidad yo ya sabía; había aprendido las oraciones que nos hacían memorizar en el colegio. Pero tú me enseñaste dos sencillas oraciones que no conocía.
Cuando no podía dormir por las noches, en especial los domingos, rezaba las oraciones que me habías enseñado. Y así me dormía.
Con el tiempo, empecé a dejar de necesitar hacer esto, así que dejé de rezar por las noches. Pero las oraciones nunca se me olvidaron.
Una decía:
"Jesusito de mi vida,
tú eres niño como yo;
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón.
Tuyo es, mío no"
Y la otra:
"Cuatro esquinitas tiene mi cama;
cuatro angelitos que me la guardan"
Hoy, esos angelitos cuidan las esquinas de la tuya.
Cuando era pequeña, tú me enseñaste a rezar. En realidad yo ya sabía; había aprendido las oraciones que nos hacían memorizar en el colegio. Pero tú me enseñaste dos sencillas oraciones que no conocía.
Cuando no podía dormir por las noches, en especial los domingos, rezaba las oraciones que me habías enseñado. Y así me dormía.
Con el tiempo, empecé a dejar de necesitar hacer esto, así que dejé de rezar por las noches. Pero las oraciones nunca se me olvidaron.
Una decía:
"Jesusito de mi vida,
tú eres niño como yo;
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón.
Tuyo es, mío no"
Y la otra:
"Cuatro esquinitas tiene mi cama;
cuatro angelitos que me la guardan"
Hoy, esos angelitos cuidan las esquinas de la tuya.
sábado, 28 de octubre de 2017
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Donde acaba tu libertad
Últimamente veo más historias y artículos de los que me gustaría (como este vídeo o esto) sobre la menstruación. Lo que me cansa no es el tema, eso me da igual. Me parece bien normalizarla, no veo ningún problema con eso. Lo que no me gusta es la forma en que se está tratando, como si fuese algo superior a otras cosas, como si fuese demasiado importante. Al final queremos pasar de un extremo a otro, del tabú a la sobreexposición, y eso no es útil.
En serio, ¿qué tiene de cómodo dejar que la sangre te manche los pantalones? Es como si te haces un buen corte en la pierna y dices, para qué me voy a tapar esto, que fluya todo. O como si te orinas encima y te da igual. No es porque sea femenino, es asqueroso hacer ese tipo de cosas en un lugar público, y no creo que tenga más vuelta de hoja. Si en tu casa quieres manchar toda tu ropa con tus fluidos, adelante. Yo no te la voy a lavar.
Me da por acercarme a las webs (tiene más) de Erika, la "pedagoga menstrual" (wow, voy a inventarme un nombre nuevo para que parezca que soy la única que hablo sobre esto, qué especial me siento) y me encuentro con este tipo de frases:
Me encanta hacer vídeos y compartirlos con todos los bichillos menstruantes del mundo pero me aterra entrar a una tienda cualquiera (grande o pequeña) a preguntar el precio de algo que me guste.
Es decir, que ya empieza excluyendo a los hombres como posibles observadores de sus vídeos, ¿no? Pues qué útil, una pedagoga que solo educa a las mujeres sobre algo de lo que todos deberíamos saber.
Por no mencionar esa parte del vídeo en la que dice que se da cuenta de que tiene cambios de humor debido a las hormonas, como si fuese algo que la mayoría de la gente desconoce. A lo mejor en países poco desarrollados me lo creo, pero por aquí lo dudo bastante, la verdad. Y la gente compartiéndolo como si estuviese descubriendo cómo viajar al pasado o algo así.
No sé, quizá haya escrito esta entrada con las hormonas revueltas... Siempre puedo ponerlo de excusa y así todos tienen que perdonarme si digo algo indebido, ¿no?
En serio, ¿qué tiene de cómodo dejar que la sangre te manche los pantalones? Es como si te haces un buen corte en la pierna y dices, para qué me voy a tapar esto, que fluya todo. O como si te orinas encima y te da igual. No es porque sea femenino, es asqueroso hacer ese tipo de cosas en un lugar público, y no creo que tenga más vuelta de hoja. Si en tu casa quieres manchar toda tu ropa con tus fluidos, adelante. Yo no te la voy a lavar.
Me da por acercarme a las webs (tiene más) de Erika, la "pedagoga menstrual" (wow, voy a inventarme un nombre nuevo para que parezca que soy la única que hablo sobre esto, qué especial me siento) y me encuentro con este tipo de frases:
Me encanta hacer vídeos y compartirlos con todos los bichillos menstruantes del mundo pero me aterra entrar a una tienda cualquiera (grande o pequeña) a preguntar el precio de algo que me guste.
Es decir, que ya empieza excluyendo a los hombres como posibles observadores de sus vídeos, ¿no? Pues qué útil, una pedagoga que solo educa a las mujeres sobre algo de lo que todos deberíamos saber.
Por no mencionar esa parte del vídeo en la que dice que se da cuenta de que tiene cambios de humor debido a las hormonas, como si fuese algo que la mayoría de la gente desconoce. A lo mejor en países poco desarrollados me lo creo, pero por aquí lo dudo bastante, la verdad. Y la gente compartiéndolo como si estuviese descubriendo cómo viajar al pasado o algo así.
No sé, quizá haya escrito esta entrada con las hormonas revueltas... Siempre puedo ponerlo de excusa y así todos tienen que perdonarme si digo algo indebido, ¿no?
viernes, 25 de agosto de 2017
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Perder la unicidad.
Antes de nada, quiero aclarar que yo no soy nadie para decirte lo que tienes que hacer y que tú decides cómo quieres que sea tu música (o deberías, al menos, en gran parte). Sin embargo, creo que has perdido lo que la gente vio en ti en un principio, esa voz tímida y vibrante que parecía querer irse a veces sin llegar a conseguirlo. Ahora me recuerdas a muchas otras, sin ser ninguna en particular. Ese estilo pop al que cada vez más cantantes se aferran porque piensan que es la única forma de ser algo en la vida, de ser más conocidos, de alcanzar la fama. Esa voz modificada que oculta el brillo natural de la tuya.
Celia, si pierdes lo que te caracteriza, ¿qué es lo que te queda?
Celia, si pierdes lo que te caracteriza, ¿qué es lo que te queda?
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