domingo, 28 de diciembre de 2014

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Unos se van y otros se quedan.

Él no tuvo suerte.

En tercero de primaria me dio clase el peor profesor que había tenido en mi vida. Era de los que siempre nos castigaban a todos por culpa de unos pocos. Seguramente los callos de mis dedos comenzaron por aquel entonces. Su frase favorita, o nuestra peor pesadilla: "No debo hablar en clase".
Normalmente, teníamos el mismo profesor durante todo el ciclo. Sin embargo, llegué a cuarto y me encontré con una mujer que no había visto nunca: una profesora nueva que iba a sustituirlo. Nos contaron que le había dado un infarto a mi anterior profesor, y que estaba en el hospital.
Poco después me dijo mi abuelita que había pedido que tuviese un resfriado o algo así, algo pequeño pero suficiente como para que no nos diese clase.
Ese año, por lo que yo recuerdo, estuvo bastante bien. La profesora era muy cariñosa, diferente a los que había tenido anteriormente, y además nos motivaba.
En quinto volvió el profesor, a pesar de que teóricamente ya no nos tocaba dar clase con él. Y diría que no fue mucho mejor que antes.

Creo que no ha de ser muy agradable para los médicos, enfermeros y demás escuchar frases del tipo "gracias a Dios" después del duro trabajo que acaban de hacer para salvar a una persona.

domingo, 9 de noviembre de 2014

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Cuando expresarse volvió a ser ilegal

Hoy es el día del referéndum catalán sobre la independencia. Bueno, más o menos. Porque si lo fuese de verdad, el resultado tendría efecto, y no va a tenerlo, más allá de la actitud de la gente cuando sepan qué ha salido.

Parece ser que es ilegal ir hoy a votar. No consigo entender cómo puede ser ilegal una votación en un país democrático cuando ni siquiera va a haber consecuencias políticas; no van a ser independientes porque salga una mayoría de votos diciendo que eso es lo que quieren. Además, he oído un comentario bastante acertado sobre esto: al no ser legal, la gente que no esté de acuerdo con la votación no va a dejar su no en las urnas, y se reflejará una mayor proporción de votos afirmativos de la que hay realmente. A mí me da igual lo que salga, pero creo que debería ser lo que ellos quieran de verdad, sin ser coartados por nadie.

¿Qué va a ser lo próximo? ¿Solo podrán expresar su opinión algunas personas, o solo en ciertos momentos? ¿Qué clase de libertad de expresión es esta?

sábado, 8 de noviembre de 2014

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Las cosas que dejamos de hacer.

¿No os ha pasado alguna vez que habéis visto a alguien que necesitaba ayuda, que estaba perdido o que tenía dificultades para cargar algo, y no habéis hecho nada por esa persona?

A mí muchísimas. Y no estoy contando a gente que pide dinero en el metro o en la calle. Solamente con el resto me ha ocurrido montones de veces. Y cuando pierdo la oportunidad de hacer algo, casi siempre aparece esa pequeña chispa de culpa o de arrepentimiento. El pensar por qué no soy capaz de decirle a alguien, ¿puedo ayudarte?; el quedarme quieta cuando era muy fácil hacer o decir algo.
A veces soy yo la que necesito ayuda y nadie a mi alrededor me la ofrece ni me dice nada. Suelo preferir pensar que la mayoría son como yo, que en realidad quieren hacerlo pero no sienten la confianza o la seguridad como para ello.

Uno de estos días me monté en el bus y había dos chicas que querían salir. El bus estaba muy lleno y pensaba que no habían podido darle al botón de stop, así que les pregunté si lo pulsaba, y me respondieron que no hacía falta, que ya estaba, pero que gracias. Y es una estupidez, ni siquiera hice nada pero, de alguna forma, me sentí bien, porque lo había conseguido. Había dejado atrás por un momento esa vergüenza tan tonta, ese miedo de que algo podría salir mal por intentar hacer un poco de bien a mi alrededor.

Ayer estaba intentando bajar mi maleta de un sitio alto, y el hombre que estaba sentado a mi lado en el tren me preguntó si me echaba una mano. La verdad es que seguramente podría haberlo conseguido sola, pero el esfuerzo habría sido bastante mayor y podría haberme hecho daño. Y, claro, se lo agradecí.

Hace no mucho vi esto en Facebook. Seguramente penséis que es una tontería, pero detalles tan simples como este son, entre otras cosas, los que me hacen sonreír e imaginarme a personas colaborando desinteresadamente, por el mero placer de ayudar a otros.

Y es por pequeñas cosas como estas que aún pienso que el mundo no está irremediablemente perdido, que la entropía aún no ha alcanzado su máximo absoluto.

jueves, 6 de noviembre de 2014

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Has cambiado.

Tienes la misma cara de niña buena aunque pillina que cuando te conocí. Bueno... la misma, lo que se dice la misma, no. Han pasado demasiados años ya como para eso. Supongo que eres más mona que entonces. Pero a mí me habría encantado que no hubieses cambiado, que aún siguieses siendo como te recuerdo. Porque no quiero recordar cómo cambiaste.

Supongo que no me echas de menos. Por qué ibas a hacerlo. Lo cierto es que yo a ti tampoco. Creo que la razón principal es que sé cómo eres ahora, aunque no quiera recordarlo.
O quizá volvieses a cambiar durante estos últimos años. Seguramente no lo sabré.

Aunque, ¿sabes? No me he olvidado de aquel día en el que de repente apareció una foto nuestra en la pantalla. De esa época. Y tampoco sabré si tuviste algo que ver con eso o no. Pero todo eso ya importa poco, ¿verdad?

miércoles, 22 de octubre de 2014

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La paradoja de la genealogía

Hoy he escuchado en la radio algo sobre si enamorarse de tu primo está bien o mal. Una de las locutoras decía que si realmente había amor, que siguiesen con ello. Ciertamente, es un tema bastante controvertido, pero quizá es porque no se piensa con suficiente profundidad sobre él y porque la sociedad lo ve como algo negativo, que no debe hacerse.

Hace unos meses intenté elaborar mi propio árbol genealógico, pero el primer programa que probé era una versión de prueba que no permitía guardar el progreso, y me di cuenta de ello demasiado tarde, por lo que se me quitaron un poco las ganas. Al final el proyecto cayó en el olvido, aunque quizá sea capaz de retomarlo algún día.

Me habían comentado que el trabajo de fin de grado tenía que tener un poco de cada una de las dos carreras, y que otra opción que se estaba considerando era realizar dos proyectos, uno para cada una. Como no tenía ni idea (y sigo sin tenerla) de qué hacer en la parte de matemáticas, intenté relacionar los árboles genealógicos con ellas. No encontré gran cosa, pero sí que vi este enlace, que me pareció muy interesante y, en cierto modo, trata de una de las teorías que yo tengo desde hace algún tiempo.

Creo que está bastante bien explicado, pero lo resumiré. Básicamente, la conclusión a la que llega es que en el pasado existían muchísimas menos personas de las que, en teoría, se necesitan para que alguien nazca actualmente, partiendo de las hipótesis de que los miembros de la misma familia no se reproducen entre sí y que hay cuatro generaciones por siglo.
Mi idea es que, en realidad, prácticamente todos los seres humanos somos familia, ya sea más cercana o menos. Al principio, aunque habría que matizar también qué queremos decir con eso, habría unos pocos primates, y se fueron reproduciendo entre ellos y evolucionando hasta hoy. Si nos remontamos aún más atrás, lo más probable es que absolutamente todos provengamos de un único ser que existió hace millones de años. En cualquier caso, tengo la impresión de que el absurdo que comenta el autor no desaparece del todo ni siquiera suponiendo esto y añadiendo que la esperanza de vida antiguamente era mucho menor que ahora, lo cual es bastante curioso y extraño. A mí, al menos, no se me ocurre otra manera de explicarlo. O también podemos volver al creacionismo...

jueves, 9 de octubre de 2014

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Se esconden en sus palabras.

Seguro que, si empiezo diciendo "el perro del ébola", cualquiera sabe de lo que hablo.

La noticia del "sacrificio" de la mascota de la auxiliar que se contagió por tratar al sacerdote que trajeron de África ha dado la vuelta al mundo muy deprisa.

A mí los perros no es que me apasionen, ni me gusta tocarlos en general. Sin embargo, creo que si se puede aislar a una persona y, de hecho, si no vieron un problema importante en traer a los que se habían contagiado, también era viable mantener al animal vivo y bien controlado para que no pueda propagar la enfermedad. Aparte de que, al menos según tengo entendido, ni siquiera se sabía si la tenía o no, y he leído también que no está claro que los perros puedan transmitir el virus a humanos. De alguna forma, esta noticia me ha impactado más que otras muchas, incluso más graves, aunque no sé explicar exactamente por qué.

En cualquier caso, independientemente de estar a favor o en contra de las medidas que se han tomado, me gustaría comentar un detalle que me ha molestado bastante, y es el hecho de llamar eutanasia al procedimiento.

La eutanasia es (definición básicamente tomada de Internet) una acción u omisión que acelera la muerte de un paciente terminal, ya sea consentida o no por el enfermo, para evitar que sufra.

Yo estudié qué era la eutanasia en una de mis bonitas asignaturas relacionadas con la religión. Correspondiendo con la definición, hay cuatro tipos, excluyentes dos a dos.

Por un lado, puede ser activa, que vendría a ser, dicho de modo más bruto, matar al paciente (siempre de modo que no sufra o lo haga lo menos posible); o puede ser pasiva, lo que implica, por ejemplo, dejar de administrar fármacos que alargan la vida pero suelen aumentar el dolor, o desconectarlo de las máquinas que lo mantienen vivo.

Por el otro, puede ser consentida por el enfermo o por sus familiares cercanos, o no serlo.

Podríamos decir que nuestro caso se acerca a la eutanasia activa no consentida. Este tipo es con el que estoy más en desacuerdo, porque puede ser que el enfermo prefiera vivir con dolor antes que dejar de hacerlo para siempre.

Pero lo importante del concepto es que el paciente padece una enfermedad incurable y que le causa sufrimiento. Ese animal estaba viviendo tranquilamente en la casa de su dueña. No entiendo cómo pueden atreverse a emplear el eufemismo de decir que es eutanasia cuando para nada lo es. Simplemente querían quitarse de encima el posible problema de que sí pudiese propagar el virus, y lo han hecho por la vía rápida.

Y así es como inocentes sufren las consecuencias de las decisiones de personas que no deberían tener la capacidad de tomarlas. Porque seguro que alguien que ha estudiado la carrera de Políticas tiene muchos conocimientos sobre seguridad sanitaria.

viernes, 3 de octubre de 2014

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El problema del mal

He encontrado en un pendrive un texto que escribí hace tres o cuatro años para, seguramente, alguna actividad de Religión, y me gustaría compartirlo para que me comentéis qué pensáis sobre lo que dije por aquel entonces. Voy a copiarlo sin modificar absolutamente nada, pero antes quiero comentar algunas partes por si no se entiende bien. En el "texto de Einstein" se hace referencia a una situación que, según se dice, ocurrió cuando el físico estaba en clase. Lo podéis ver en este vídeo, en la descripción aparece el diálogo. Posiblemente no sea más que un mito, pero esa no es la cuestión aquí.

En cuanto a las situaciones que menciono donde Dios no parece querer eliminar el mal, todas aparecen en algún fragmento de la Biblia, así que podréis encontrarlas fácilmente buscando por Internet si no conocéis alguna.

Por si alguien no sabe bien qué es eso del problema del mal, dejo también un enlace para que sepáis un poco mejor de qué va. Recuerdo que fue lo primero que vimos en el curso en el que escribí esto, y no me gustaba que me pusieran en este tipo de compromisos, porque donde yo estudiaba se suponía que tenías que ser cristiano para que no te "miraran mal" o algo así. Aunque, por otro lado, era interesante porque pensaba más en ese tipo de cosas, y ahora ya casi no toco estos temas.

El problema del mal
Cada uno tiene su propia visión del mal; cuando sufrimos es, en el fondo, porque nosotros mismos queremos. El dolor físico normalmente no lo elegimos, pero debemos intentar desprendernos de lo físico

El mal no se puede erradicar totalmente porque cada persona entiende el mal como algo distinto, por tanto siempre habrá algo que alguien vea mal. Los animales no tienen raciocinio, por lo que no hacen una distinción entre el bien y el mal y simplemente actúan por instinto. Cada persona tiene un concepto único del mal, (por lo que Dios puede tener el suyo o simplemente no poder complacer a todos, ya que el bien para uno puede ser el mal para otro)

El bien y el mal no tienen por qué ser fácilmente identificables
-          El chico que empujó a la chica en el accidente de tren para salvarle la vida y murió: ¿Se podría decir que el chico habría hecho mal si no se hubiera sacrificado?
-          Ver a alguien que está pidiendo y poder no darle nada, insultarlo, darle un poco, darle mucho, etc.

Puede eliminar el mal, pero no quiere:
-          Él mismo mató a todos los primogénitos en Egipto para liberar al pueblo de Israel
-          Jesús hizo que se secara la higuera simplemente porque no era época de frutos
-          Cómo entró en el templo y empezó a romper todo
-          Sodoma y Gomorra


El bien existe después de la muerte; la vida terrenal es una prueba para ver cuán capacitados estamos o cuánto nos merecemos esa Otra vida. (Problema: si Dios es omnisciente no necesita probarnos, porque ya lo sabe)

Si el mal no existiera, no nos daríamos cuenta de que existe el bien, porque no podríamos distinguirlos. Al sernos otorgado el libre albedrío, podemos elegir entre hacer algo que consideramos bueno o no hacerlo, o incluso hacer algo que consideramos malo. Otras veces hacemos el mal sin darnos cuenta de que es así hasta que ya no podemos cambiar la situación.

(Desacuerdo con el texto de Einstein)
La intensidad luminosa es una magnitud y, como tal, tiene una unidad, la candela; la temperatura también. Sin embargo, el bien no se puede medir, por tanto, no es comparable. El frío es la ausencia de calor porque puede existir la ausencia total de éste. También puede existir la oscuridad absoluta. Pero el mal siempre puede ser mayor.

Por otro lado, no debe existir la ausencia de Dios, ya que Él es omnipresente.

sábado, 27 de septiembre de 2014

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Hasta que podamos volar.

Sé que voy a hablar de un tema muy típico, pero es que no me canso, y no soy capaz de entender que siga habiendo tanta gente que no pueda respetar a otros por aspectos que no les conciernen.

Me he encontrado con este artículo, o como queráis llamarlo, y al principio estaba todo bien, incluso mejor de lo que esperaba, ya que acababa de leer otro del mismo periódico un tanto sexista. Entonces me dio por leer los comentarios y ya empezó a encenderse la chispa.

Frases como "qué degradación social que se divulguen estas barbaridades", "estas criaturas serán pasto de mentes pervertidas para su disfrute" o "menuda aberración que los gays adopten; es antinatural". ¿Cómo hay gente que pueda opinar realmente algo así? Lo peor de este tipo de comentarios es que no puedes luchar contra ellos. Es decir, por poder, puedes decir o hacer lo que quieras, pero seguramente no conseguirás el efecto que deseas. Es muy, muy complicado cambiar la opinión de las personas que piensan así. Normalmente, lo único que a veces funciona es que conozcan la experiencia de alguien muy cercano a ellos y se den cuenta de lo equivocados que estaban; sin embargo, a veces solo "reconocen que hay excepciones", o incluso dejan de tratarse con esas personas. Y eso es muy triste. Es una pena que aún haya gente que no quiere admitir que no hay una única manera de ser "normal", como a ellos les gusta decir.

Además, ni siquiera son capaces de argumentar lo que tanto critican, solo muestran su rechazo y se van tan contentos. Yo tampoco sabría encontrar razones para odiar a alguien o dejar de respetarlo por su orientación. Será porque no las hay.

Ya que hablaba de prejuicios, este se puede añadir fácilmente a la lista de aquellos que solo sirven para criticar e insultar a otras personas sin razón, personas que solo quieren vivir su vida sin esconderse, pudiendo expresar lo que piensan y sienten.

sábado, 20 de septiembre de 2014

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Prejuicios infundados

Hace unos días me di cuenta de que incluso gente que no esperas que tengan ciertos prejuicios, los tienen, y además influyen bastante en su comportamiento en consecuencia.

En este caso, todo gira en torno a la cadena que se ha originado para ayudar a los enfermos de ELA (prefiero dejar el enlace antes que explicar lo que es para no meter la pata). Por si alguien no sabe de lo que hablo, son los vídeos del "ice bucket challenge" que están circulando últimamente: si eres nominado tienes que donar una gran suma de dinero, pero si aceptas el reto de echarte un cubo de agua congelada encima la cantidad se reduce a algo más asequible.

Pues bien, una persona cercana a alguien que conozco colgó el vídeo en Youtube, como muchos otros, y mi conocido nos lo dijo a mí y a varios conocidos que tenemos en común. Entonces, otra persona dijo que no hiciesen un circo de la enfermedad. La respuesta fue que el dinero sí había sido dado y pareció que todo estaba bien. En ese momento ya pensé que había un prejuicio, porque no entiendo una suposición así sin argumentos, pero la cosa no acaba ahí. Posteriormente hablé con otra persona que había recibido también el mensaje del vídeo, y me dijo que estaba muy de acuerdo con lo que la primera le había dicho, y que seguro que lo hicieron como si fuese un juego y que la persona del vídeo no había donado nada realmente. Yo dije que no podía saberlo, pero seguía en sus trece, y cuando eso sucede no hay mucho que hacer.

¿Que hay gente que se empapa y luego no dona? Estoy segura de ello. Pero, ¿por qué meter en ese grupo a alguien a quien en realidad no conoces de nada y tacharlo automáticamente de desconsiderado, de maleducado? ¿Por qué pensar que alguien está jugando con algo importante sin tener motivos para hacerlo?

Supongo que me afecta porque es una pequeña decepción que me llevo. Porque no pensaba que estas personas pudiesen pensar así con tanta facilidad. Pero me cuesta no esperar que la gente sea mínimamente buena.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

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Eliges cómo vivir.

Hoy es miércoles. Pero eso a los veteranos les da igual. Y a los novatos, al fin y al cabo, también. Si total, solo es el comienzo del curso, solo son las primeras semanas. Qué importa estar casi permanentemente ebrio si vas a conocer a un montón de gente -que estará igual- y harás muchos amigos. Si los medios no importan, qué van a importar. Hoy no te podrás levantar, y mañana ya veremos. Te dirán que vayas en pijama gritando por la calle o que molestes a desconocidos, y lo harás como un borrego obediente, porque tienes que cumplir todas las órdenes. Y según hagas las cosas mejor o peor beberás más o menos, pero beberás.

Y pensar que han pasado dos años desde que entré en ese infierno. Por suerte, me salí antes incluso de enterarme de cómo funcionaban las cosas realmente. Al principio estaba un poco asustada, porque no sabía muy bien hasta qué punto podían obligarme a hacer algo que no quisiera, o qué consecuencias podría tener no seguir sus mandatos. Y lo cierto es que lo pasé bastante mal durante unos días, pero afortunadamente no duró demasiado mi pequeña agonía, porque conocí a un grupito de personas con las que pude tratar, y especialmente dos que me ayudaron bastante. No eran ni novatos ni veteranos; se encontraban en el nivel en el que, para mí, todo el mundo tendría que estar. De hecho, me gustaría haber tenido más relación con una de ellas, pero no vi una respuesta suficientemente positiva por su parte, y a mí me cuesta horrores tener la iniciativa en una situación así... bueno, eso no es nada nuevo.

También, aunque de primeras pueda sonar raro, tuve mucha suerte de poder estar sola. Por alguna razón, la chica que iba a estar conmigo se fue muy pronto. Quizá demasiado pronto. Yo lo que sé es que me vino de perlas. Posteriormente supe que, al tiempo, se cambió de nuevo. Así que tengo algunas razones para suponer que estar con ella me habría perjudicado más que beneficiado.

jueves, 28 de agosto de 2014

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No puedes ahogarte; no quieres ahogarte.

La gente ya no es como antes. Se vuelven más egoístas, no se dan cuenta de sus errores, se encierran más en sí mismos. A pesar de que sabes que te están mintiendo, y probablemente notan que te das cuenta, no te dirán la verdad, y tampoco serás capaz de descubrirla sin llegar demasiado lejos. 

No, yo tampoco soy como antes. Pero mi burbuja fue creada tiempo atrás; tanto, que a veces ni siquiera soy capaz de recordarlo. Y supongo que en cierto modo sirvió, ya que sigo aquí, pero también es verdad que no todo es positivo. Porque la burbuja te hace ver la realidad borrosa. Te pierdes cosas, momentos que viven los que ven la vida de forma nítida. Pero parece que hay burbujas que nunca puedes destruir del todo. Y sabes que a veces es mejor dejar las lágrimas tras los ojos, no vaya a ser que incrementen su espesor.

Hay personas que parece que piensan que el hecho de que la entropía solo puede aumentar y no disminuye es razón suficiente para contribuir a ello, porque, ¿de qué serviría intentar que la rapidez de su crecimiento fuese menor?

En realidad yo tampoco lo sé.

Aunque puede que, algún día, consiga salir de la burbuja.

lunes, 18 de agosto de 2014

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La delgada línea entre ser educado y ser sexista

Ya tenía intención de escribir sobre esto, y este artículo me animó aún más, porque relaciona esta entrada con otra que publiqué.
Ahora, al ver este, especialmente el apartado 3, he querido terminarlo del todo.

Un día estaba hablando con una chica de las diferencias entre España y su país natal, de Latinoamérica. No sé cómo, salió el tema de la caballerosidad, y ella decía que los hombres allí eran así y eso le encantaba. Sé que no es la única; hay gente que opina que está bien que los hombres abran la puerta a las mujeres, las dejen pasar primero, cuelguen sus abrigos y este tipo de cosas. Pero, ¿por qué no puede ser al revés? Hay países en los que se considera que un hombre es maleducado si no hace esto. Sin embargo, las mujeres no lo hacen y no ocurre nada. ¿Por qué ha de ser diferente?

En el punto 7 hablan del vocabulario. A mí eso me parece bastante menos importante que otras cosas. Que sí, que es verdad que usamos el plural en masculino aunque haya 5 mujeres y un hombre, pero no veo actualmente problemas sexistas debidos a eso. Por si no queda claro, me refiero a la vocal con que acaban las palabras. Porque si ahora hay que decir "médica" o "abogada", ¿no tendría que ser "dentisto" o "pediatro"? Qué casualidad, las dos últimas palabras se me corrigieron automáticamente y tuve que volver a poner la o final, pero las dos primeras no. Me parece absurdo.

Respecto al artículo sobre el fútbol, lo cierto es que por un lado me apena que se culpe a un deporte de una conducta violenta. La culpa es de las personas, igual que ocurre con las religiones, o incluso con la política. La diferencia es que el fútbol tampoco está hecho para que la gente sea bondadosa con los demás, por eso podría decirse que las guerras religiosas son aún más ilógicas. Pero, por otro, también es verdad que, a menudo, en los partidos es donde aparece la agresividad de los fanáticos.

Obviamente, hay casos mucho más importantes de sexismo en otros países, y también aquí, pero el tema de la caballerosidad en concreto es bastante sutil y mucha gente no lo considera como tal, por eso quería hablar sobre ello. Creo que es muy importante entender realmente el concepto de igualdad antes de empezar a luchar por ella.


miércoles, 13 de agosto de 2014

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Corrigiéndonos

Tendría que existir una página de erratas. De erratas corregidas de libros. Alguna vez he visto frases corregidas de libros de Laura Gallego, por ejemplo, pero ese tipo de erratas, aunque también es importante, no lo es tanto como un fallo en un libro de Física o de Historia. No es lo mismo descubrir América en 1492 o 1942. Y Robbie Williams no es Robin Williams. Y ya que estoy hablando de esto,  me gustaría comentar un par de cosas antes de seguir. La primera es que me llama mucho la atención la gente que realmente siente la pérdida de gente famosa, sin haberla conocido de nada. No sé si soy yo la rara o es que hay gente realmente sensible con este tipo de cosas. Pero leer que alguien ha llorado varias veces por Robin sin haber tenido ningún contacto con él en su vida me desconcierta bastante. Y la segunda es la supuesta maldición que está circulando por las redes. No niego que es mucha casualidad, pero lo que van a acabar consiguiendo es que ese pobre hombre tenga miedo a marcar más goles en lo que le queda de vida. ¿Qué pensáis de esto?

Volviendo a lo de antes, creo que sería muy útil crear una wiki para anotar las erratas que encontrásemos en los libros, ya que por lo que he visto no existe. Los autores también podrían editar las páginas con las erratas de las antiguas ediciones de sus libros o incluso de las actuales, si las conocen. Lo malo es que dar tanta libertad puede acabar mal, porque algunas personas podrían estropearla, pero si Wikipedia funciona, ¿por qué esto no? De hecho, si alguien sabe cómo funciona eso de crear una wiki, yo me animo a participar en ella, ya que pienso que puede ser un proyecto interesante.

jueves, 31 de julio de 2014

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El libertinaje forzoso

He visto un comentario en una foto y me han entrado muchas ganas de responder, pero no conozco de nada a su autor y no me parece bien meter cizaña en cosas que no me conciernen realmente, así que voy a desahogarme un poco por aquí.
Todo comienza con una imagen de una persona (posteriormente la identifico con el color verde), con los labios pintados de un tono oscuro, que dice que es una lástima que donde vive la miren como si fuese una satánica pervertida por la calle si se pone ese color.
Y después de unos cuantos comentarios llega la conversación y, en concreto, el comentario que me gustaría discutir.

Bien, creo que se ve claramente que me refiero al último comentario de la persona con la que empleé el azul.
Ya nada más que empezando a leerlo... "pues que os den". ¿Quién te crees que eres para tratar de esa forma a alguien solo por decir que no le gusta que la gente se le quede mirando?
"... con ese pensamiento es normal que la cosa no avance". ¿Qué tiene que ver que una persona no quiera llamar la atención con que "la cosa avance"? No va a conseguir que nadie piense algo diferente por ponerse los labios oscuros. Quien quiera cuchichear lo va a hacer, no va a decir "como esta persona se ha atrevido, ya vamos a cambiar nuestra mentalidad de criticarlo todo".
"¿Os quejáis de que "os mirarían y hablarían" y por eso pasáis de ir como os guste?" O sea, que si yo quiero ir en bikini en plena ciudad lo hago y ya está, ¿no? O desnuda, ya que estamos, y que me denuncien por escándalo público. Sé que es algo exagerado el ejemplo, pero yo al menos pienso que es muy fácil darse cuenta del poco sentido que tiene.

He de decir que estoy bastante de acuerdo con las respuestas de quien publicó la imagen, pero necesitaba algo más. Además, la entiendo perfectamente, porque la mayoría de las personas tenemos algo que se llama vergüenza y que no es muy agradable de sentir.

Básicamente, que si te da igual que cuchicheen te pongas lo que te dé la gana, y si no, no lo hagas, y punto, y no pasa nada. Más bien habría que decir a la gente como esta, que piensan que podemos hacer lo que queramos a cualquier precio y se creen que tienen una mentalidad muy abierta cuando no es para nada así, que ellos tampoco ayudan a que "la cosa avance".

martes, 29 de julio de 2014

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La muerte ficticia o la inercia.

- Solo... déjame hacerlo por última vez.

Cara no se esperaba lo que sucedió a continuación. Alma empezó a acercarse lentamente a ella, pero no lo vio venir hasta que fue demasiado tarde para saber qué responder o cómo reaccionar.
Sus labios se tocaron durante un segundo.
Alma dio los primeros pasos para marcharse. Sin embargo, se dio cuenta de algo y se detuvo.

- Lo siento. Si quieres, se lo puedo explicar a Mike, y no me importa si quieres estar para saber lo que le diré. O díselo tú. Si no, podemos dejar esto entre nosotras. No quiero que esto influya para nada en absoluto, ¿vale?

Y siguió su camino.

Cara y Alma habían estado juntas durante casi diez meses pero, tras varias discusiones, algunas más fuertes que otras, decidieron que era mejor terminar aquella relación, aunque eso no les impidió seguir siendo amigas. Cara se había mudado hacía relativamente poco a otra ciudad y había conocido a un chico, Mike, con el que llevaba saliendo un mes.

Alma nunca quiso que la gente supiera de la relación que tenía con Cara porque su padre le había dicho tajantemente que no quería verla con una chica. En cualquier caso, ella sabía que eso no tenía que ver con que todo hubiese acabado. Lo que sucedió en realidad es que sus sentimientos habían cambiado. Los de ambas. Y, sobre todo, los de Cara. Porque Alma seguía echándola de menos, aunque ya no la quisiese como antes, y había bastado ese beso para notar que entre los sentimientos de Cara ya no se encontraba el amor que había habido antes. Pero, a pesar de todo, incluso aun sintiendo una extraña sensación cuando veía a Mike y a ella juntos, sabía que lo más importante era que su ahora amiga fuera feliz. Y ella no era nadie para entrometerse.

lunes, 28 de julio de 2014

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La paja y la viga

Lo que deberías sentirte es agradecido, porque si fueses mi hijo o mi hermano te habría dado ya una torta sin importarme las consecuencias o que me la devolvieses con el cuádruple de fuerza, y si estuviese saliendo contigo seguramente no querría volverte a ver. Pero no te ha ocurrido ninguna de esas cosas. Así que deja de gritar y cállate de una vez.

No sé cómo te habrá afectado mi actitud, pero espero que te haya calado y que recapacites. Aunque quizá ni siquiera la hayas entendido... suele pasar.

En mi mundo utópico las personas no desprecian a otras por cosas que ellos mismos están haciendo mal.

miércoles, 23 de julio de 2014

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Encantada, ¿qué tal?

Una de las cosas que menos me gusta que ocurran cuando conozco a alguien o cuando me saludan es que digan algo como "hola, ¿qué tal?", porque en mi cabeza se forma un caos impresionante. A veces simplemente respondo "hola", y empiezo a pensar, "¿habrá sido maleducado no contestar?". Otras veces digo "hola, bien" y me pregunto si debería haber preguntado de manera recíproca. Y en alguna ocasión añado un "¿y tú?"; adivinad lo que sucede entonces... ¡hay veces que no me contestan! Y ya me vuelvo loca (más) y me encierro en mí y vuelvo a no preguntar por un tiempo para no sentirme ridícula.

Diría que la mayoría de la gente pregunta por costumbre, sin pensar en si van a responderles o a preguntarles lo mismo a ellos, pero como normalmente ni los conozco, no tengo ni idea de qué es lo que quieren y acabo sintiéndome mal casi siempre haga lo que haga. Luego se me pasa, claro, pero es el típico "awkward moment".

Se supone que en inglés todos se quedan en la típica fórmula de "nice to meet you", pero la realidad es distinta, porque ni en el extranjero me he librado de los "how are you?" casuales que (supongo) no buscan respuesta.

Creo que la conclusión que tengo que aprender de todo esto es simplemente que la vida es más simple de lo que nos pensamos. Pero cuesta, cuesta.

viernes, 18 de julio de 2014

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La diferencia entre tú y yo.

La pequeña diferencia entre tú y yo estriba en que mientras tú quisiste ir en descapotable y te enfadaste cuando no te dejaron ocupar el asiento de adelante, a mí no me importó ir en un coche más modesto y me he sentado atrás prácticamente toda mi vida, porque me da igual.

Pero no te preocupes, no te guardo rencor por nada. Sencillamente estuviste y ahora no.

Por cierto, no sé si alguna vez has tenido en cuenta eso que se suele decir de que el copiloto es el que más daño sufre en los accidentes.

You're only a memory.

sábado, 12 de julio de 2014

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A vuelapluma.

Cómo me encantaría que existiese algo parecido a escribir así. Y es que de esa forma seguro que sería capaz de escribir muchísimo más que ahora, porque podría plasmar lo que pienso siempre que quisiera. Quizá no quedaría perfecto, pero es cuestión de retocarlo después. Además, estoy convencida de que no sería la única que aprovecharía el invento.
Pensándolo mejor, con las nuevas tecnologías, podría ser algo más innovador, como que quede escrito en una nota del móvil, o en un ordenador, o algo así. De esta manera, sería más sencillo cambiar lo que no nos gustase. Pero, por otro lado, pierde un poco la gracia, la magia.

Podría escribir detalladamente mis sueños, y no los olvidaría; contaría algunos de los relatos cortos que se me ocurren de repente, y otros quedarían guardados. Hablaría de muchos temas sin olvidar mis propios argumentos y, por supuesto, tomaría apuntes geniales y tendría más tiempo en los exámenes... Aunque supongo que también tiene su parte negativa, porque nos volvería más vagos y no nos importaría no recordar algo, ya que podemos simplemente dejarlo escrito. En cualquier caso, el no ejercitar nuestra memoria es algo que ya ocurre, gracias al montón de aparatos que existen ahora. Igual que muchos se olvidan de dividir porque, para qué, si la calculadora lo hace más rápido.

Sé que no es el invento más útil ni más beneficioso, y que sería egoísta pedir eso en lugar de muchas otras cosas, pero es algo que he deseado en numerosas ocasiones. Y, siguiendo con Harry Potter, también me quedaría con el pensadero. Me encanta eso de poder ver perfectamente qué sucedió en algún momento de nuestro pasado. Aunque también es cierto que podemos modificar nuestros recuerdos, por suerte o por desgracia. Luego está el giratiempo, pero a mí el tema de viajar en el tiempo (hacia atrás, especialmente) no me convence, y no quiero decir que no quisiera hacerlo; si pudiera (teniendo la certeza de que volvería) lo haría, pero no le encuentro sentido. Porque entonces podría ir a un momento de mi infancia y encontrarme conmigo misma y, sin embargo, no recuerdo eso. Por no hablar de la típica paradoja de matar a tus padres o a tus abuelos, y todo eso. Pero mi idea es menos agresiva; yo no sería capaz de probar a ver qué ocurre si elimino la posibilidad de mi nacimiento.

sábado, 5 de julio de 2014

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El deporte más popularizado y demonizado.

Seguro que más de uno ya se imagina de lo que voy a hablar... así es: el fútbol.

Hace no mucho leí este artículo y la verdad es que poco me queda por decir, sin embargo, sí que me gustaría comentar algunas cosas.

Habrá quien se pregunte qué tiene que ver este deporte con la utopía. Para mí tienen relación porque en mi mundo utópico el concepto del fútbol sería muy, muy distinto.
Cuando era pequeña, me gustaba jugar al fútbol haciendo que la puerta fuese la portería, pero a medida que fui creciendo fueron disminuyendo mis deseos de jugar golpeando un balón con el pie. Puede que tuviese que ver la agresividad de algunas personas; el caso es que si ahora me dicen si quiero jugar al fútbol, mi respuesta sería muy probablemente negativa.
En cuanto a verlo, nunca me ha ilusionado, ni el fútbol ni prácticamente ningún deporte. En Educación Física nos obligaron a ver dos partidos cuando estaba en Secundaria. Dos derbies. Era algo así como "para tener un poco de cultura" porque, claro, el fútbol es muy importante. Y lo cierto es que no estuvieron tan mal y los comentaristas conseguían que fuese más o menos interesante, pero quizá el hecho de que encima nos hicieron rellenar unas hojas comentando el partido (menos mal que casi todo era marcar un número del 1 al 5) ayudó a que no viese ninguno más. Seguramente tampoco habría seguido viendo partidos aunque no hubiese tenido que entregar nada.

A mí el fútbol como deporte ni me gusta ni me disgusta. Lo que me molesta es que se convierta en cultura. ¿Quién ha decidido esto, y cuándo? Y la sociedad, como buenos borregos, lo acepta sin más. Me da igual si el fútbol te gusta o te encanta, a mí me puede gustar mucho ver el tenis (que tampoco es el caso) y es estúpido que me meta contigo por tus gustos. Pero no quieras que todos seamos fans de póster, ni discutas con otras personas hasta el punto de llegar a agresiones (verbales o físicas, me es indiferente) porque no son de tu equipo, ni obligues a nadie a ver algo que no quiere ver.
De todas formas, tampoco apoyo a los que se meten con quienes comparten esta afición sin saber, porque un "me gusta el fútbol" puede significar muchas cosas. Quienes quieren que el fútbol desaparezca y lo critican, solo consiguen que aparezca mas. Pero no me vale que no podamos quejarnos del espectáculo del fútbol mientras que de la monarquía o de otras cosas sí. Lo más probable es que no cambiemos la opinión de nadie en ninguno de los casos, y eso hay que tenerlo claro desde el principio, pero eso no nos impide expresarnos.

Cuando le preguntaba a la gente por qué el fútbol tenía que ser más importante o más popular que otros deportes, la única respuesta que me hizo pensar un poco fue "porque es muy difícil marcar un gol, mientras que en baloncesto, por ejemplo, introducir la pelota en la canasta es algo que ocurre con frecuencia, y en otros deportes tampoco es tan especial el marcar un punto". Y, tras meditar sobre ello, llegué a la conclusión de que al final lo que nos importa es el éxito y no el esfuerzo, el camino realizado para alcanzarlo, el trabajo en equipo que supone llegar hasta ahí, conseguir ese punto. ¿No es triste esta perspectiva?

Por otro lado, ¿por qué solo es popular el fútbol masculino? Creo que ni siquiera es necesario que responda a eso, lamentablemente. Y, ya que estamos, ¿por qué no hay fútbol mixto? No digo que un equipo femenino compita con uno masculino porque biológicamente es más fácil que los hombres estén más preparados para el esfuerzo físico que este deporte supone. Pero estoy segura de que hay muchas chicas a las que les encanta jugar al fútbol y que lo hacen muy bien, y podrían estar a la altura. Sin embargo, ¿quién las conoce? Porque yo no, y lo más seguro es que nunca lo haga. Y, sin siquiera ver fútbol ni informarme sobre él, me sé más nombres de jugadores que de otras personas que han sido mucho más importantes en la Historia.
En Estados Unidos, al menos por lo que yo sé, generalmente las que juegan al fútbol (allí se llama soccer) son las chicas. La razón es muy sencilla: para ellos el fútbol "de verdad" es el americano, y ahí seguro que no vamos a ver a muchas. Que, por cierto, es un deporte que todavía no he comprendido muy bien y que, por lo poco que he visto, me pareció un tanto absurdo, aunque quizá me equivoque.

Otro detalle que no solo está en el fútbol pero puede merecer la pena resaltar, es lo fácil que se vuelve ser famosa (en femenino porque los que se hacen famosos son hombres y todavía no he visto a ninguno gay, que digo yo que los habrá, y por estadística de hecho debería haber) cuando se es pareja de un jugador popular. Lo cual me hace dudar de si algunas de esas relaciones son algo más que mero interés. Supongo que en ese sentido los futbolistas también tienen que sufrir las consecuencias negativas de la fama, ya que esta no es ni mucho menos la única. Pero apuesto a que a más de uno y a más de dos les importa bien poco, por todo lo que reciben a cambio.

jueves, 3 de julio de 2014

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El inicio de algo que puede terminar en cualquier momento

Sí, amigos, aquí estoy de nuevo, intentando escribir como hacía algunos años atrás (o mejor si es posible, aunque no lo tengo nada claro). Los que me hayáis leído alguna vez ya conoceréis mi manía por empezar explicando un poco el asunto, así que allá voy.

Lo primero que quiero aclarar es por qué no coincide el título del blog con la url. Manías mías. Y es muy sencillo: alguien me la robó... para hacer algo muy, pero que muy interesante. Nada. Así que, ya sabéis, echadle la culpa a Juanito cuando no recordéis cómo se accedía a mi blog. Por cierto, acepto sugerencias para el enlace, todas serán bienvenidas.
Supongo que no está de más explicar el propio título del blog. En realidad lo más probable es que acabe hablando de cualquier cosa, porque la inspiración no suele centrarse en un tema en concreto, pero me gustaría orientarlo un poquito a mis ideas utópicas sobre la vida, sobre el mundo y sobre las personas. Esas cosas que sé que no van a ocurrir y, sin embargo, no puedo evitar pensar en ellas, porque me encantaría que sucedieran. Hasta que me acabo conformando con que sucedan en mi cabeza.
Porque, ¿quién no querría vivir en un mundo en el que todos fuésemos realmente iguales? En el cual se nos valorase por nuestros actos, por nosotros mismos, y no por nuestras palabras, o nuestro dinero, o nuestra familia. En el que los ateos no ardan en el infierno (ni en ninguna parte, mientras estén vivos) y los cristianos no sean apedreados por no convertirse al Islam cuando se casan con alguien musulmán. Que llegue un día en el que los niños no conozcan el significado de conceptos como machismo o feminismo, simplemente por ser palabras innecesarias que ya nadie utilice, mientras que otros, como homosexualidad, sean naturales en su vida.
Y lo peor, lo que más me hace pensar que esto no es real y no va a serlo, es que más de una persona diría "no, yo no quiero". Porque lo más seguro es que, si no las hubiese, todo iría mucho mejor. Pero esto es lo que hace la realidad tal como es: la diversidad de ideas y de opiniones, la imposibilidad de que dos personas estén de acuerdo en absolutamente todo.
En cualquier caso, también aprendí que mi mundo utópico no es tu mundo utópico, ni el suyo. Y es por eso que ninguno se hará completamente real. Pero eso no me impide seguir creyendo que puedo acercarme al mío.

Quiero ser libre. Y por ello ya olvidé eso de restringirme para escribir, porque eso me coarta, me limita muchísimo y acaba convirtiendo un hobby en una obligación. Por eso no puedo decir que escribiré todos los días, ni todas las semanas. Puede que os encontréis dos entradas el mismo día, o que no haya ninguna en un mes. No aseguro nada. Ni siquiera afirmaré que habrá una segunda entrada. Puede que la haya o puede que no.

A veces, los cables se conectan y se desconectan despacio y con cuidado. Otras veces, es tan rápido que ni siquiera te das cuenta. Y hay ocasiones, quizá las que más, en las que se desgastan tanto que se acaban rompiendo, y ya no tienes claro cuándo comenzaron a no querer permitir que fluyan los electrones.

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